La histeria femenina, una enfermedad del siglo XIX que une a Sigmund Freud y los vibradores

La histeria femenina era una enfermedad que se diagnosticaba por los médicos del hasta mediados del siglo XIX. Se trataba de un diagnóstico muy habitual para muchos de los síntomas que padecían las mujeres, como desfallecimientos, insomnio, espasmos musculares y pesadez abdominal, entre otros.

Gracias a esta enfermedad, Sigmund Freud empezó a entender que había algo más que la conciencia, es decir, comenzó a descubrir la existencia del inconsciente. Freud terminó por afirmar que lo que se conocía como histeria femenina era provocado por un hecho traumático que había sido reprimido en el inconsciente, pero seguía aflorando en forma de ataques que carecían de explicación. Fue el principio de lo que hoy conocemos como psicoanálisis.

El tratamiento que se realizaba era un masaje pélvico, que consistía en la estimulación manual de los genitales por el médico hasta que ésta llegaba al orgasmo, conocido en aquella época como “paroxismo histérico”, pues se consideraba que era deseo sexual reprimido.

La histeria femenina también fue el origen de los vibradores femeninos. Rachael P. Maines, autor de The Technology of Orgasm: Hysteria, the Vibrator, and Women’s Sexual Satisfaction, ha observado que estos casos eran muy ventajosos para los médicos, dado que no había ningún riesgo de que la paciente muriese pero necesitaba tratamiento constante. El único problema era que los médicos no disfrutaban con la tediosa tarea del masaje. La técnica era difícil de dominar para un médico y podía tomar horas llegar al «paroxismo histérico». Derivarlas a las comadronas, una práctica por otra parte habitual, era una pérdida de oportunidades de negocio para el médico.1

Una solución fue la invención de los aparatos para proporcionar masajes, lo que eliminaba la necesidad de recurrir a una comadrona. A finales del siglo XVII en Bath se vendían dispositivos de hidroterapia y a mediados del siglo XIX eran un accesorio popular en los complejos de balnearios de lujo de Europa y los Estados Unidos.

Desde 1870 los médicos dispusieron del primer vibrador mecánico y en 1873 se empleó el primer vibrador electromecánico en un asilo de Francia.

 

 

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